Desde hace ya unos cuantos años veo que muchas empresas presumen de ser un Great Place to Work. Lo sacan en redes, lo ponen en sus webs, lo enseñan como si fuese un premio, y claro, queda fenomenal para atraer talento
Pero antes, aclaremos una cosa: Great Place to Work no es solo un sello o un certificado. Detrás hay un proceso bastante serio donde una empresa se deja evaluar por completo: desde cómo se siente su gente hasta cómo funcionan sus políticas internas. Hay encuestas anónimas y un análisis de prácticas de RRHH.
Ahora bien, ser un “gran lugar para trabajar” va muchísimo más allá de una certificación colgada en la entrada. Tiene que ver con cómo se siente de verdad la gente cada día cuando llega a su puesto de trabajo o cuando se conecta desde casa con el café en la mano.
Y justo por eso quería compartir una opinión más personal y cercana sobre lo que, para mí, hay detrás de este concepto: cómo lo viven los empleados, por qué se está convirtiendo en casi un requisito para sobrevivir en el mercado laboral y cuáles son los errores que veo repetirse una y otra vez en muchas empresas.
Ser un Great Place to Work no es colgar un sello: es construir una cultura que se nota
Hay compañías que se obsesionan con sacar el sello cada año como si fuese obligatorio. Pero luego, por dentro, tienen mil carencias que van totalmente en contra de lo que evalúa GPTW.
Desde mi punto de vista, lo primero que debería plantearse cualquier empresa es crear una cultura donde la gente quiera quedarse.
Un sitio donde:
- Los jefes predican con el ejemplo y no imponen por imposición.
- Las normas son claras para todos
- Cada persona sabe qué se espera de ella y recibe apoyo para crecer.
Cuando esto existe, la certificación llega sola. Cuando no, se nota…y mucho.

Ser un Great Place to Work ya no será opcional
Hace años la gente buscaba “un trabajo estable” donde pasar toda su vida laboral. Hoy el panorama es completamente distinto. Sobre todo la gente joven busca un empleo donde se sientan bien, donde haya un ambiente sano y donde el trabajo no les pase factura personal. La estabilidad ya no es el gran objetivo: ahora lo es encontrar un lugar donde realmente merezca la pena estar.
Hace años la gente buscaba “un trabajo estable” donde pasar toda su vida laboral. Hoy el panorama es completamente distinto. Sobre todo la gente joven busca un empleo donde se sientan bien, donde haya un ambiente sano y donde el trabajo no les pase factura personal. La estabilidad ya no es el gran objetivo: ahora lo es encontrar un lugar donde realmente merezca la pena estar.
Por eso, más que una moda, convertirse en un sitio donde la gente quiere quedarse se está volviendo una cuestión de supervivencia.
Errores típicos que cometen las empresas al intentar ser un “Great Place to Work”
Y aquí viene la parte más sincera: muchas empresas quieren ser GPTW, pero tropiezan por el camino. Estas son algunas cosas que me he encontrado más veces de las que me gustaría, a lo largo de mi experiencia:
Conclusión: un Great Place to Work se construye con coherencia, no con etiquetas
Un verdadero GPTW se siente, no necesita presumir. Se nota en cómo se trata a las personas, en cómo se viven los valores, en cómo se gestionan los conflictos y en cómo se celebran los logros.
Cuando una empresa lo entiende, no solo consigue una certificación: crea un sitio donde la gente quiere quedarse, aportar y crecer. Y ese, al final del día, es el objetivo real.
¿Y tú qué opinas?
#greatplacetowork #construircultura #aquimequedo
Este contenido ha sido elaborado por Damaris Milagros Dibán Peña, alumna del Máster en Dirección y Gestión de RRHH y Desarrollo Personal, Promoción 2025/2026 para el Blog de RRHH José Herrador.
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