Mensaje del presidente
formación que necesitan las empresas
Vivimos un tiempo de crisis de consecuencias aún imprevisibles. Dos generaciones de españoles pueden ver mermadas sus capacidades y tener un futuro mediocre debido a la situación económica. La crisis tiene acento mundial y sólo con políticas acertadas por parte de los países punteros, como Estados Unidos o Japón y, por supuesto, la Unión Europea, podremos salir de esta situación. Lo mismo sucede con los países emergentes, como China, India o Brasil. Todos necesitamos de todos. Es el mundo global que exige planteamientos comunes para navegar con vientos favorables. Pero los problemas específicos de España debemos solucionarlos nosotros, y es ahí donde quiero incidir en la importancia de la formación.
Tenemos jóvenes y profesionales preparados, posiblemente los mejor preparados de nuestra historia, pero la competitividad exige la excelencia; ser los mejores. Hoy el joven no sólo encuentra en el vecino de pupitre a un competidor, sino también a otros jóvenes de Francia, Alemania, Grecia o Italia.
Es muy importante que el joven se prepare, se forme, para que nuestra sociedad esté al nivel de competitividad que exigen los tiempos.
Las sociedades que más avanzan son las que mejor formadas están. Y las empresas que con más eficacia consiguen sus objetivos, que de forma más rápida alcanzan el éxito, son aquellas que creen y trabajan por la formación de sus trabajadores. En este mundo globalizado, donde la competencia es extraordinaria, la forma de ganar esa partida es a través de la formación. Quien no crea en la formación está abocado al fracaso antes o después. Y quien crea en la formación, y ponga los medios adecuados para que sus directivos y todos sus trabajadores alcancen las cuotas de conocimiento necesarios, tendrá una parte del camino hecho. Podíamos decir que asienta el presente y gana el futuro.
Hoy, como ayer, como siempre, el saber ha sido el mayor capital del ser humano. Y si tenemos en cuenta que la empresa es la suma del conocimiento y el trabajo de muchas personas, llegaremos a la conclusión de la necesidad imprescindible de darle valor añadido a la empresa a través de la formación. Una empresa con personal capacitado, técnica y laboralmente, es una empresa más sólida, que aguantará mejor los vaivenes del mercado y la competencia, y que incluso sabrá sacar provecho de las circunstancias difíciles.
Por eso estamos orgullosos de que la formación sea uno de los grandes activos de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Valladolid. Nuestra institución es la casa de todos los empresarios; el objetivo, el fin, el cometido central de la Cámara, son las empresas y los empresarios. Por eso dirigimos ahí todas nuestras acciones. Es nuestra razón de ser.
Tras la Universidad las Cámaras son hoy la segunda institución docente de España, y ese patrimonio debemos conservarlo y aumentarlo. Y la mejor forma de hacerlo es creyendo en la formación y trabajando por una oferta formativa que abarque desde los niveles básicos a los más especializados.
La madurez de nuestras empresas es cada día mayor. Por eso la Escuela de Negocios de la Cámara quiere estar a la altura de las exigencias y formar profesionales altamente cualificados que se involucren y participen, de manera firme y responsable, en la estrategia de las empresas. El acelerado desarrollo tecnológico, la evolución de los procesos productivos, la internacionalización de los mercados, los vaivenes en la logística de distribución y las nuevas exigencias del marketing y la comercialización obligan a las empresas a tener hombres y mujeres preparadas para todas las circunstancias.
Los cuadros directivos, los equipos de trabajos, y en la práctica todos los trabajadores, deben saberse adaptar con rapidez al mercado. Innovar es hoy el gran reto, y la innovación viene por la formación. Si no se sabe no se puede innovar. Por eso no nos cansaremos en repetir una palabra: formación, formación y formación. Nuestras empresas, y con ellas la sociedad, tendrán un futuro más esperanzado si nuestros jóvenes se convierten en profesionales formados y cualificados al nivel que exige el mundo globalizado.











