La importancia de la innovación para el emprendedor: Ideas comerciales e innovadoras

¿Qué hace que un emprendedor cree un negocio de la nada? ¿Cómo puede una idea garabateada en un trozo de papel convertirse en una empresa de éxito? ¿Cómo encuentra un emprendedor clientes a los que el nuevo producto o servicio que acaba de crear les resulte necesario? Es la innovación.

La innovación está en la raíz de la creación de cualquier negocio que comienza el emprendedor. La capacidad para innovar va de la mano con su habilidad para emprender. Un arte que se aprende con la práctica.

¡Es la innovación!

El concepto de innovación que maneja un emprendedor es diferente del que se aprende a gestionar en una gran empresa. De hecho, la definición de libro de texto que explica la innovación a través de cuatro tipos, producto, procesos, cliente y negocio, tiene poca utilidad en la profesión de un emprendedor e innovador.

Pensar en clasificar los resultados de la innovación según el departamento de la organización (ese es el concepto de los cuatro tipos de innovación) tiene sentido en la estructura productiva de una gran empresa. Es una manera de sobrellevar los efectos colaterales que tiene el crecimiento de grandes organizaciones en alejar de sus gerentes las ganas de innovar. Por suerte los emprendedores, los negocios de reciente creación en Internet y las pymes no tienen ese impedimento administrativo.

Realmente existen tantos tipos de  innovación como fuentes de inspiración seas capaz de observar. Por eso se necesita cierto entrenamiento.

Se abusa fácilmente de la palabra innovación. Y los negocios de nueva creación en Internet o las compañías startup tecnológica no son una excepción. ¿Has presenciado alguna presentación en la que el fundador o fundadores no proclamen a los cuatro vientos que su negocio, su startup no sólo es innovador, sino que es el más innovador de todos? Todas las ideas ostentan el título de  “innovadoras” por parte de sus creadores. Incluso cuando lo malo de esas ideas es que no van más allá de ser “buenas” ideas.

¿De dónde salen las ideas innovadoras con las que los emprendedores pueden tener éxito en su negocio? Hay parte de encuentros aleatorios e inesperados. Pero eso de levantarse un día con una idea feliz sólo ocurre en los cuentos y en las mentes preparadas.

Explorar ideas innovadoras con preguntas

Vuelvo al entrenamiento. Una receta sencilla que ofrezco a emprendedores de negocios en Internet y compañías startup tecnológicas es explorar ideas innovadoras con la ayuda de preguntas.

Las tres preguntas fundamentales que a un emprendedor le va a permitir mejorar su radar de ideas son:

1 ¿Y si…?

Esta pregunta sirve para indagar en un contexto bastante abierto. Los inventores, por ejemplo, son los que más hacen uso de la pregunta “¿Y si…?” para poner nuevos retos a su creatividad e imaginación. También usan los “y si” algunos emprendedores. Especialmente los emprendedores que encuentran ideas innovadoras por accidente. Es el caso de quien se tropieza con algún tema particularmente interesante mientras está ocupado en otro proyecto. A partir de ahí, su mente se pone en marcha. Es capaz de preguntarse cosas como: ¿Y si aplicara A para hacer B? Un ejemplo típico es el programa informático que filtra el correo indeseado. Sus creadores dieron con la idea cuando trabajaban en la programación de otros programas software.

2 ¿Cómo puedo hacer… mejor?

Esta pregunta es la que usan los emprendedores que ya tienen en su radar problemas conocidos. Estos emprendedores trabajan en un saco de ideas diferentes al de los inventores con su “y si”. Al preguntarse “¿Cómo puedo hacer X mejor?” lo que consiguen es encontrar ideas para arreglar cosas que funcionan mal. Un buen ejemplo es la creación de Google docs por Google: ¿Cómo puedo hacer un programa de escritorio para tu PC mejor que Windows?

3 ¿Cómo debería…?

Esta pregunta ayuda a los emprendedores a trabajar en nuevos problemas. Es la que usan los que llamaríamos verdaderos innovadores. Con la pregunta “¿Cómo debería…?” acotan el flujo de ideas a aquellas que les permitirían hacer productos o servicios que la gente quiera comprar y usar. Por ejemplo: ¿Cómo debería la gente hacer A con B? Esta forma de preguntar cambia tu búsqueda de manera muy llamativa. Un gran ejemplo de esto es el programa de intercambio de ficheros Dropbox: ¿Cómo debería la gente usar sus grandes ficheros en la oficina y en casa?

Lo curioso es que tanto Dropbox como Google docs son dos soluciones innovadoras para un mismo mercado: el escritorio del PC. Pero lo hacen con un planteamiento muy distinto.

Google docs toma un problema conocido y trabaja para mejorar el programa informático de escritorio que la gente usa. Dropbox, en su lugar, redefine el problema: se centra en cómo debería ser el escritorio de un PC o un dispositivo móvil.

 

No todos los emprendedores deben o pueden redefinir un mercado. Hay mucho espacio en todas esas ideas que mejoran problemas archiconocidos y que cualquiera rápidamente entiende que tienen sentido. Por ejemplo, tomar una idea del mundo físico y llevarla al digital.

La única condición para una buena idea innovadora es que ofrezca algún avance positivo. Que el cliente al compararla con lo anterior pueda ver las ventajas que supone. Porque sólo así el emprendedor tendrá una idea comercial y le dará dinero.

 

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