Formación en tiempos de Crisis

Tiempos de incertidumbre. Pocas cosas de las que creíamos imposibles de cambiar en nuestro joven Estado de Derecho resultan hoy cuestionadas de alguna u otra forma. Todo se revisa, se comprueba, se replantea, se optimiza o directamente se suprime.

También, los horizontes profesionales que hasta hace nada parecían crecientes y estables han cambiado. ¿Qué hacer al terminar tu carrera?, ¿qué hacer cuando llevas unos años trabajando y te das cuenta de tus limitaciones?, ¿qué hacer cuando de repente encuentras que tu opción profesional puede pasar por un autoempleo en la realización de ese proyecto que tanto tiempo te rondó por la cabeza?.

Estas preguntas, hoy – como siempre- lejos de tener una única respuesta, pueden ser abordadas desde muy diferentes puntos de vista. Pero sí me atrevo a responder algo que resumiría mi consejo a cualquiera que me lo pregunte: Haz algo! Muévete!

Yo pertenezco a las últimas generaciones – hasta el inicio de esta década- que accedimos al mercado laboral en un momento de crisis brutal y creo que las respuestas que entonces le dábamos a nuestro problema siguen siendo acertadas hoy. Movernos, buscar oportunidades para emprender y formarnos. Partiendo de la máxima de que el problema de nuestro desarrollo profesional es estrictamente nuestro (y no del entorno), y teniendo la ambición de progresar, la formación no es una opción; es una obligación. Tras mis estudios de Derecho que tanto aprecio, reconozco que fue mi formación MBA la que me permitió crecer profesionalmente. Es cierto que ahora todo el mundo puede tener un título o carrera pero… ¿vale eso de algo en la realidad de la empresa?. Yo creo que cualquier formación aprovechada deja un poso. Pero el mundo de la empresa es cambiante y agresivo y requiere de una formación integral y enfocada al negocio que ninguna carrera te aporta y que solo desde la visión general de los negocios se puede conseguir. Estos son los principios desde los que hemos tratado de diseñar el Master MBA de la Cámara tratando de, con el esfuerzo de los alumnos, mejorar la empleabilidad de todos y sus aptitudes como líderes empresariales en sus diferentes áreas de interés. No lo olvidéis. Estar bien formado no es una opción; es un requisito para progresar profesionalmente y disfrutar con ello de tus responsabilidades.

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