Decálogo para eludir las “Visitas inoportunas”

visitas inoportunas

El mayor asesino de nuestro tiempo

Cuantas veces nos encontramos trabajando concentrados en cualquiera de nuestros proyectos, cuando de repente irrumpe alguien por la puerta con un “¡hola! ¿Cómo estás? Pasaba por aquí y vine a saludarte.”

Existen ladrones del tiempo, que nos distraen y apartan de nuestras metas. Pero uno de ellos más que robarlo, llega a asesinar: las visitas inoportunas.

¿Qué podemos hacer para evitar que nos afecten? He aquí algunos consejos.

  1. Cierra la puerta cuando deseas no ser interrumpido. Es sencillo y eficaz. Si las personas ven que tienes la puerta cerrada, se reduce la probabilidad de que la abran.
  2. Establece una “hora tranquila” de trabajo, que todos conozcan, en la que te sumerges en los proyectos más importantes. Eso sí, debes estar disponible por si hay un asunto “bomba” que exige resolverlo por su urgencia, pero sobre todo por su importancia.
  3. Establece reuniones fijas para tratar temas con su equipo, y así evitar las interrupciones. Lo recomendable es que sean a primera hora de la mañana y/o a última hora de la tarde.
  4. Cuando venga un empleado o compañero, pídele que acumule varios temas a la vez, de tal modo que sólo será una interrupción.
  5. Uno de los motivos más habituales son las interrupciones para ponerte al día de cómo va un proyecto. Confía en ellos y dales más autonomía en los asuntos delegados.
  6. Mueve tu escritorio de modo que no nos quede de frente a la entrada. Así cuando pasen no te verán y no tendrán la tentación de interrumpir.
  7. Si aún así ves que van a entrar, sal fuera de tu despacho e intercepta a la gente fuera del mismo. Así controlarás el tiempo y no tendrás que echarlo de tu despacho
  8. Si alguien asoma la cabeza por el despacho diciendo “tienes un minuto”, dile amablemente: “no”. Sugiérele otro momento que te venga mejor.
  9. Pon un límite a la visita. Dile educadamente que dispones de pocos minutos- excusándote por tener que hacerlo.
  10. Siempre hay una estrategia, aunque éticamente poco correcta, que consiste en decirle a tu secretaria que si ven que hay un “pelmazo”, que interrumpan con cualquier excusa: que ya empieza la reunión, o que tienes una llamada.

Queda un último consejo: ir tú al despacho de quien prevés que te va a visitar. Si te van a robar lo más preciado, que es tu tiempo, al menos elige tú el momento.

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