¿Puedo confiar en un establecimiento OnLine?

Sin duda es una de las preguntas qué más veces he escuchado formular precediendo, o no, a una compra a través de Internet. Eso sí, la de ¿Y me pueden robar la tarjeta de crédito? Se encontraba también en el mismo orden.

No cabe duda de que cada vez el escepticismo se va reduciendo en torno a la hora de realizar transacciones económicas a través de medios telemáticos. Pero si realizamos una búsqueda en Google para ver el crecimiento a lo largo de estos últimos años comprobamos que la penetración de Internet, aunque se ha multiplicado por tres desde el 2001, apenas alcanza el 18%. En países vecinos estos porcentajes rozan el 45-50%. Estos valores son realmente bajos si tenemos en cuenta que en Internet, actualmente se vende de todo, incluso la compra semanal es posible hacerla desde el sofá de casa.

Una de las causas que han proporcionado este lento avance hacia el comercio electrónico es la falta de información o mejor dicho, la desinformación que poseemos los usuarios. La mayoría de la gente se preocupa si tiene que hacer una compra a través de Internet pero mi experiencia me dice que esos usuarios tampoco se han preocupado previamente de qué tienen que saber para discernir cómo realizar una compra con seguridad. Con esto no me refiero a que hay que hacer un curso de informática avanzada para no ser timados, si no más bien a hacer uso del sentido común, o más bien, a aplicarlo del mismo modo que deberíamos hacer en el día a día con nuestras operaciones cotidianas. Aunque esto último… no solíamos ponerlo en práctica (a día de hoy aún veo cómo en muchos restaurantes dejamos que se lleven nuestra tarjeta para efectuar un pago y no nos oponemos a ello).

 establecimiento on-line

Desde luego, y para no divagar más acerca de las costumbres de los usuarios en relación a las compras a través de Internet, puedo afirmar que la mayor parte de las páginas, de reputación conocida claro está, dedicadas a la venta de productos o servicios cuentan con los mecanismos, cuando menos, aceptables, para proteger las transacciones. De cualquier modo, también es el usuario el que debe aumentar la protección frente a pagos en línea. Por ejemplo activando los mecanismos de validación disponibles si no en todas, en la mayor parte de entidades financieras (doble autentificación para finalizar la transacción: a través de la web y del móvil).

También es cierto que la tecnología creada por “humanos” puede fallar y comprometer nuestros datos… aunque ¿qué importancia tiene eso cuando aún hay “humanos” que llevan su tarjeta de crédito con el número secreto en un post-it pegado?.

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